2012. La Torre del Silencio

–Es cierto, padre, tengo un amigo ninja, es una kunoichi y le prometí fabricarle una espada a cambio de… dudó un momento. 

–¿A cambio de qué? Termina.

–No lo va a entender, padre. Se la hice a cambio de que me enseñara técnicas del Ninjutsu, del Arte de las Sombras.

Odda, hombre tranquilo y reflexivo, contuvo su enfado e intentó no ser demasiado severo con su hijo.

–¿Cómo es posible? Ya sabes lo que te he contado de los ninjas. No son buena gente. Su vida es como su Arte, está envuelta en sombras. Entendería que tuvieras amigos samuráis, aunque ellos nunca se rebajarían a instruirte, pero un ninja…

Ashida es un muchacho, hijo del herrero Odda, cuya profesión milenaria se transmite de padres a hijos. Pero Ashida se siente atraído por los ninjas, especialmente por Liteu, la bella jovencita que le inicia en los conocimientos arcanos del Ninjutsu . Los ninjas viven como campesinos durante el día, para no despertar sospechas, pero cuando la luz de la luna ilumina los campos, se entrenan desafiando las leyes de la Naturaleza. Ashida, cuyo corazón está dividido, decide completar su instrucción con los ninjas, aunque ello sea una traición a las costumbres ancestrales de sus antepasados. A partir de aquí, nada será lo que parece: ¿qué sucede con los muertos… que no han muerto? Odda, el padre de Ashida, fallece, y en un descuido del ritual, su alma es tomada por el temible Bhután, que intentará exterminar a todos los miembros de la familia. El tío Koba y Moriya tratarán de detener su odio, pero el mundo de los espíritus necesita más energía y maldad de la que estaban previstas.

«La Torre del silencio», además de desasosegante, es una obra culta, elegante, inesperada, sazonada con abundantes detalles de diversas religiones y ritos. El Bhutan, engendro que aprovecha cualquier descuido en el velatorio de un muerto, es espeluznante.

En definitiva, un texto oscuro, de resonancias lovecraftianas, ambientado en el Japón medieval. El amor imposible entre una bella ninja y un aprendiz de herrero, capaz de doblegar el metal que procede del espacio exterior. El magnetismo de la muerte, la belleza del camposanto, los cantos de sirena que tientan a los no muertos… Extraordinariamente original, conjuga la belleza de los nuevos miembros de la comunidad con el horror de sus propias raíces.