2012. Pasajes del Libro del Destino – edición digital

Este libro fue, en realidad, nuestra primera obra, pues juntamos en ella nuestros mejores cuentos de, digamos, la «primera época». Como curiosidad, un dato: fue mi primera «maquetación», con una máquina de escribir, doblando los folios, escribiendo en cuatro carillas… una odisea, además en el tiempo libre de la mili :-). Mientras mis compañeros se iban a la cantina a emborracharse, yo escribía y escribía montando nuestro primer libro. Luego hicimos 20 copias, las llevamos a encuadernar y se las regalamos a nuestros amigos. Eso se llamó después «autoedición». Con el tiempo, en nuestro 50 cumpleaños (Pepe y yo tenemos la misma edad y cumplimos los años el mismo mes), reeditamos esta «vieja gloria» con las tecnologías actuales, y volvimos a regalárselo a nuestros amigos.

PROEMIO
Eones atrás, cuando no reinaba el Tiempo, existió un lugar de ensueño, una Tierra de Luz donde los Inmortales Bienaventurados convivían con la efímera raza de los Hombres. Allí, un edificio de proporciones ciclópeas se elevaba hacia las estrellas. Contenía entre sus paredes de cuarzo y diamante una biblioteca grandiosa, de la que la Biblioteca de Babilonia, la de Sumer, Alejandría, incluso Pérgamo o la de la colina de Kuyunju, sólo han sido pálidos reflejos. Esa Biblioteca Universal pasó a la posteridad como la «Biblioteca de la Memoria Olvidada».
Allí reposaban las Obras más preciadas del Saber Divino y Humano: libros de magia y aventuras, narraciones de viajes, descripciones de países exóticos; mitos y leyendas de todos los pueblos de la Tierra, incluso de otras esferas, dimensiones y planetas. Hechos del pasado y del futuro; secretos alquímicos, herméticos, y la más variada colección de escritos de los que los perdidos Libros de Thot, Las Estancias del Dzyan o el inefable y maldito Necroeroticón, sólo eran una pequeña muestra.
Pero aquel Legado de los Dioses desapareció, pues impías manos saquearon la maravillosa Biblioteca; ladrones ávidos de riqueza que los desperdigaron, con insana ambición y avaricia, por los confines de la Tierra.
Sí, gran parte de la dote divina se perdió… hasta ahora.
Algunos relatos los hemos recuperado de milenarias tumbas egipcias, donde fueron escondidos durante eones a los ojos de los hombres. Otros son el premio por haber vendido nuestra alma –varias veces– al diablo; y otros más se los arrebatamos al mismísimo Mefistófeles de su arcón sagrado cerrado con Siete Sellos, no antes de vencer al Cerbero que los custodiaba. Pero todos estos cuentos, diseminados por las cuatro esquinas del mundo, por inhóspitos desiertos, catacumbas siniestras y selvas intransitables, pertenecieron en su día, antes que los ladrones los mancillaran con sus odiosas manos, a la Biblioteca de la Memoria Olvidada, allí donde reposaba, orgulloso, el libro más buscado por todos los sabios: El Libro del Destino.
Sabed que en estas obras que ahora compilamos para vosotros, inquietos lectores, tras el velo de ilusión y fantasía que en ellas apreciareis, se encuentra la verdad auténtica, la verdad de saber que todo lo que aquí se narra ocurrió, ocurre en estos precisos momentos, o, sin duda, ocurrirá en el nebuloso futuro.